jueves, 5 de noviembre de 2009

lacteos sena

Debido a la rápida alteración
que los restos de los alimentos
sufren en cualquier tipo de
instalación destinada al
procesado de los mismos, es de
vital importancia asegurar una
limpieza al límite de los
conductos, equipos y depósitos
donde son tratados.
Por la especial constitución de
la leche, las industrias lácteas
son muy sensibles frente a
posibles alteraciones de sus
elaborados como consecuencia
de una incorrecta limpieza de
sus instalaciones.
La solución lógica para este
posible problema se recoge en
el presente artículo.

La leche es una mezcla en equilibrio de proteínas, carbohidratos, sales y otros componentes menores dispersos en agua como emulsiones, suspensiones coloidales y soluciones verdaderas.La denominación de “leche” se aplica únicamente a la de origen vacuno, en los demás casos deberá indicarse su procedencia: cabra, oveja, etc. (Código Alimentario, CAE).
La leche es el producto íntegro, no alterado ni adulterado y sin calostro, procedente del ordeño higiénico, regular, completo e ininterrumpido de las hembras mamíferas domésticas sanas y bien alimentadas. (CAE).
Según lo establecido en el Código Alimentario Español las leches se clasifican en función del tratamiento que se aplique a la leche natural en:
Leches higienizadas: leche natural sometida a un proceso tecnológico autorizado que asegure la total destrucción de gérmenes patógenos y de la casi totalidad de la flora banal.
Leches certificadas: leche natural oficialmente controlada. Procede de explotaciones ganaderas en las que todos los procesos (producción, obtención, envasado) están sometidos a rigurosos controles de sanidad para garantizar su inocuidad y valor nutritivo.

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